Albondigas de Alubias

Albondigas de Alubias

Todo en la vida es práctica. La primera vez que mi pareja vino a comer a mi casa busqué una receta que dejase los platos veganos en buen lugar. Fallé estrepitosamente. Intenté hacer albóndigas de frijoles, pero más bien me salieron conglomerados. Por suerte Nacho no huyó y hemos podido preparar un montón de delicias veganas. Aún así yo tenía una espinita clavada.

Durante las vacaciones me da por inventar. Este ha sido el verano de las recetas. Pruebo para mi, después busco el veredicto de mi familia y finalmente toca llevarlo a un evento de AMA. Cuando me empezaron a llegar peticiones de la receta sabía que era el momento de compartirla. Así que aquí va. Albondigas de alubias y muchos trucos para que te salgan perfectas.



Ingredientes:
  • 3 vasos pequeños de alubias moradas cocidas
  • 1 vaso de copos de avena. Opción sin gluten: harina de garbanzo o de trigo sarraceno.
  • 1 cucharada de levadura de cerveza o nutricional
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de sal
  • copos de maíz tostados

Procedimiento:
Triturar todo en un procesador, con batidora de mano o robot de cocina. Las batidoras de vaso generan vacío. Cuidado con que se sobrecalienten.



Pasar todo a un bol. El truco para hacer las albondigas es apretar un puñado para que coja consistencia y después darle forma. Si estás en contra de hacer albondigas sin carne no te preocupes, tengo la solución. Dale forma de estrellas. Listo, nadie las confundirá con albondigas. Para mi es que es más fácil hacer bolitas.


Ahora podemos hacerlas al horno o fritas. Como mejor lucen son empanadas en copos de maíz y fritas. Se machacan los cereales, se rebozan las albondigas y se fríen. Cuando las hago solo para mi las pongo en una bandeja de horno con un chorrito de aceite por encima. Quedan más secas así por lo que las acompaño con pisto.


Ya está, sencillo. A mi me encantan con patatas al horno o con un arroz. 



Houston, tenemos un problema. Aquí la solución:

Si intentas freír las albondigas sin rebozarlas se deshacen. Quedan ricas, pero al desmigarse el aceite ennegrece y se quema. Si no te gustan los cereales puedes usar pan rallado o una mezcla de harina de garbanzo y agua.

Para guardar en la nevera es mejor antes de darles forma. Yo cada vez practico más el batch cooking. Puedes guardar el preparado (o congelarlo) y durante la semana ir haciendo las albondigas. A veces también hago nuggets que añado a ensaladas o hamburguesas, todo con la misma masa.

Después de triturar seguramente tengas que amasar un poco la mezcla. A no ser que sea una muy buena procesadora las especias suelen acumularse, es recomendable mezclar la masa a mano.

Queda mejor con alubias recién cocidas. Una excusa para comprarlas a granel  con tu bolsa reutilizable.

Espero que probéis la receta y me mandéis una foto por instagram o twitter (@barbarapgs). Gracias por estar al otro lado de la pantalla. Gracias por dedicarle un poco de tu tiempo a este blog. Cuéntame con qué las acompañas que siempre estoy buscado ideas ;).

Un saludo,

Barby




Proteína Vegetal más allá de las Legumbres

Proteína Vegetal más allá de las Legumbres

Tengo una lucha interna: #junkfoodvegan vs #healthyvegan. En mi día a día como sano, pero mi amor por los donuts veganos no desciende. Ha salido hace poco el documental Game Changers sobre deportistas de élite veganos y a todo el mundo le está encantando. Este fin de semana lo veré en netflix para seguir alimentando el espíritu saludable. 


Solamente con el trailer queda claro que estos deportistas están bien servidos de proteína. Madre mía, menudos resultados. Tampoco voy a hacerme la sorprendida, fuentes de proteína vegetal hay de sobra. Las legumbres son sin duda mis favoritas. Son baratas, accesibles y con una densidad nutricional brutal. Aún así, no a todo el mundo le gustan y hay gente con alergias, por eso también es importante mencionar más opciones.



Los guisantes, pese a pertenecer a la familia de las leguminosas, en la mayoría de caso no dan alergia a aquellos que sí reaccionan frente a la soja. Estas bolitas verdes son un ingrediente típico de la cocina mediterránea. Sí, el plato que nos viene a la mente son guisantes con jamón, pero no es el único. Guiso de patatas, coliflor y guisantes. Ensaladilla rusa (vegana). Hummus de guisante.  O simplemente guisantes salteados con ajillo son una rica guarnición. 



Aún hay más. Del guisante se están sacando productos muy interesantes. Ya se comercializa proteína de guisante texturizada. que, al igual que la soja texturizada, es un buen procesado que puede servir para reemplazar la carne picada de muchas recetas. Beyond Meat ("más allá de la carne") hace sus productos de carne vegetal con proteína de guisante en vez de soja. Aviso importante: las hamburguesas beyond no saben a guisante. No tienes que hacerme caso a mi, puedes pedirlas en cualquier Goiko Grill o TGB; aunque la preparan mucho más rica en La Tía Carlota. La primera vez que yo la probé fue en goiko grill. Convencí a varios amigos, basándomela en su muy buena fama, y a la mitad de la cena les pregunté si les gustaba la hamburguesa. Me miraron raro. Se habían olvidado por completo que habían pedido una hamburguesa vegana. Recordemos que los guisantes sin procesar son más saludables, pero, ya sea por el sabor o por el mayor aporte proteico, estos productos merecen ser conocidos.



Quinoa, de lo barato y tradicional a lo caro y en tendencia. La quinoa tubo un boom muy grande. ¿Merecido? Depende. Cuando se quiere vender la sobrexageración está a la orden del día, pero lo cierto es que la quinoa es un pseudocereal con un aporte de proteína y nutrientes considerable. 

La variedad gastronómica que nos aporta la quinoa es alucinante, para muestra un botón. Además de las ensaladas veraniegas, mis básicos con quinoa es como "fideo" para sopas y en buddha bowl (lo que viene a ser un plato combinado de toda la vida). Con quinoa también se están haciendo harinas y cereales. Además de tener más proteína que los tradicionales es una opción interesante para los que evitan el gluten. No me quedo tranquila sin recordar la importancia de consumir local dentro de nuestras posibilidades. 



No es ternera. Ni es ternera ni ningún otro eufemismo que usamos para referirnos a pedazos de un animal muerto. Lo que se ve en la foto es seitan. El seitan se prepara a base de gluten de trigo. Eso significa que no es apto para celiacos y que es alto en proteínas, pero importante, no es una proteína completa.



La divulgación de nutrición se la dejo a expertos como Lucía de Dime que comes. Yo quería mencionar el seitan principalmente porque está muy rico y es muy versátil. Normalmente lo compro en bote de vidrio y lo tengo de consumo ocasional para añadir variedad a mis comidas. Hace poco vi esta videoreceta y me he animado a preparar hamburguesas de seitan casero. Ya os contaré por instagram como sale la cosa.



Vuelvo a hacer trampas. Aunque los cacahuetes son una legumbre se asocia normalmente a un cuadro de alergia a frutos secos. Los cacahuetes tienen tanta proteína como los garbanzos.  Para mi la gracia de este alimento es añadir proteína a los desayunos y los snacks. Tenéis por aquí a una devota de la crema de cacahuete. Si veo que os interesa compartiré mi receta secreta de galletas proteicas. 



Ya que estamos podemos hablar de los frutos secos en general. Saciantes, ricos en proteína y minerales. Yo llevo siempre a la universidad un bote pequeño reutilizado con una variedad de frutos secos. Investigando un poco me ha sorprendido las almendras tienen 21g de proteína por cada 100g. Son un extra fácil de añadir al desayuno, merienda e incluso comidas principales con esta receta de parmesano vegano.


Junto a los frutos secos están las semillas. En mi cabeza semillas se resume a semillas de lino y chía, las tomo como fuente de omega 3 y las utilizo mucho para sustituir al huevo en repostería. Una vez más el mix de semillas se puede espolvorear sobre un yogurt, puré, ensalada... lo que más nos guste. Un extra de nutrientes y proteína para quien lo quiera. Lo que sí me ha fascinado son las semillas de calabaza; con 36g de proteína por cada 100 están entre los alimentos sin procesar con mayor porcentaje.


A día de hoy hasta se puede comprar pasta alta en proteínas. Las que he probado son las de lenteja roja, de garbanzo y de guisante, pero hay bastantes más. Según nuestras alergias y sensibilidades habrá que escoger . 


Has acertado, lo que hay por encima es parmesano vegano y casero
Yo, que por suerte tolero todas las legumbres, adoro las espirales de lenteja roja. En vez de pensar qué proteína le voy a echar a la salsa preparo un sofrito de verduras y en 10 minutos tengo una comida completa.


Para el final me he dejado la levadura nutricional y la levadura de cerveza. Ahí ella tan bonita con un sabor que o lo odias, o te encantas (o como yo lo odias, hasta que un día de repente te encanta) pues tiene 28g de proteína por cada 100g. También tiene cantidades interesantes de vitaminas del grupo B y de minerales como el hierro o el calcio. El nombre de levadura confunde un poco y es que este alimento no fermenta, se come tal cual. Aún así no creo que nadie se tome de golpe 50g de "polvo". Aquí te dejo un post de una nutricionista con más información. En mi opinión el encanto de la levadura de cerveza es que a cualquier plato le puedes añadir un extra de sabor y nutrietnes en un momento. Por ejemplo preparando una pasta alfredo, añadiendo una cucharada o dos a la crema de verduras o por encima de las palomitas.

Creo que doy mi misión por cumplida. Fuentes de proteína vegetal hay de sobra, con aportarte un poco más de variedad me conformo. De hecho, la nutricionista Arantxa Muñoz está compartiendo últimamente recetas sin soja ni gluten con proteina en polvo para que sus pacientes tengan más variedad que batidos. Hay que romper mitos. Las legumbres sirven para mucho más que para potajes, bien cocinadas no dan gases y son una opción más de proteína vegetal.

Si quieres fliparlo un rato mírate el documental (The Game Changers en Netflix) y lo comentamos, sino, hasta el próximo domingo.
Un saludo,
Barby

P.S.: Al final vi el documental con mi padre y nos encantó; nos motivó mucho. Ahora mi padre me cuenta cómo está mejorando sus marcas a base de mejorar su alimentación. Recordemos que es un documental para entretenerse, no un artículo científico; teniendo eso en mente lo recomiendo sin duda :).
Mis Básicos Zero Waste

Mis Básicos Zero Waste



Agosto de 2018, he ido a la playa y he comido; ahora toca ese momento de no hacer nada en el sofá. En sugerencias aparece un vídeo: "mi compra vegana y zero waste". ¿Qué es eso de comprar a granel?. Siguiente búsqueda: "zero waste". Hasta el final de las vacaciones estuve viendo videos, leyendo blogs y cotilleando hashtags. Así es como descubrí este movimiento. El 30 de junio de 2019 escribí la entrada Cómo Empezar a Vivir Sin Plástico. Un año. Un año y aún había plástico en mi casa. Si tuviese que esperar a ser perfecta para intentarlo nos pillaría la marea. 

Ya ha pasado más de un año. Sigo sin ser perfecta. En este tiempo he aprendido que según nuestras rutinas y entornos cada cual necesita unos básicos diferentes para reducir sus residuos. Estos son los míos:

  • Botella de acero inoxidable
Suelo olvidarme de beber agua, ahora mismo tengo sed y no me había planteado levantarme a beber.  No sé por qué, pero me olvido de beber con mucha facilidad. Durante las comidas estoy centrada en lo que hay en el plato. Entre horas supongo que me entretengo. No me planteaba comprarme una botella, no es algo que suela tener en mente, pero a mi padre le regalaron una y decidí quedármela.


A veces creo que la cogí porque queda muy bien en mi mochila, y menos mal que lo hizo. Ahora no sabría vivir sin ella. Es termo, aguanta mil golpes y mis niveles de hidratación han mejorado significativamente. Hasta parece que he desarrollado un sensor para encontrar fuentes. Me encanta. Como la que tenía era un producto de promoción acabé cambiándola. Pesa pesa demasiado para mis problemas de cervicales. Todos en casa se apuntaron y ahora tenemos 3 botellas Laken que son una maravilla. La naranja queda guardada para viajes en los que necesitemos varias botellas.

  • Bolsas, de mil formas y tamaños
Foto de mi instagram @barbarapgs
Marzo 2019, ¡qué feliz estaba! Había descubierto que Casa Ruiz, una franquicia de venta a granel, tiene un establecimiento a un autobús de mi casa. Me acuerdo perfectamente de ese día. Me estaba acostumbrando a llevar siempre una bolsa de tela conmigo. Había descuento en legumbres ecológicas y compré varios tipos. También compré macarrones y soja texturizada porque Ana y Pedro venían a comer a casa. Uno de esos días en los que todo cuadra. Incluso aprendí cómo preparar la soja texturizada gracias a Pedro. Comida vegana y zero waste en la mejor compañía, no se puede pedir más.



Me hacía tanta ilusión porque llevaba meses con quebraderos de cabeza. Aunque ibamos a la compra con el carrito cuando te informas empiezas a ver más allá. ¿Qué pasa con las bolsas que están dentro de las bolsas? Bolsa para las manzanas, para los plátanos, para los tomates, para las patatas, para todo. Lo primero que se me ocurrió fue encargar una caja de frutas y verduras a domicilio. Gran error, gran error para mi familia. La mayoría del tiempo no hay nadie en casa para recogerla. Somos 3, mi hermano no come apenas verduras y mi madre come poco en casa. Eramos 1'5 para una caja de 15 kg. Fue un error. Nadie se libra de los errores, pero gracias a ellos los aciertos saben aún mejor.


Las bolsas de Rebellum Store fueron mi acierto. Me gustan a mi y a toda mi familia. Geniales para la fruta, el pan, la compra a granel... Yo diría que este es el cambio que mejor impacto ha tenido en mi casa.  Así estaba de feliz. Hablo de esta marca porque es la que he probado. Hay muchas, seguro que igual de buenas. De hecho, si tienes algo de maña, te animo a hacerlas a mano con retales. Dar salida a lo que ya tenemos es siempre prioridad.

  • Tarros de aceitunas

He desarrollado una gran adicción por las aceitunas. No por cualquier aceituna, estas aceitunas. Estas que vienen en el tarro perfecto para comprar a granel. Me gusta ir a Casa Ruiz con mis tarros. Además del descuento que hacen ahorramos el papel. En tiendas no tan especializadas utilizo las bolsas porque pesan como una de plástico, así no me cobran de más. Después, en casa, relleno los tarro. En los tarros los alimentos de despensa aguantan mucho más, también se conservan mucho mejor las sobras o lo que cocinamos por adelantado. Lo he comprobado personalmente, el curry de garbanzos aguanta el doble de tiempo que si se guarda en un envase de plástico.



Invertir en tarros es realmente innecesario. Cojamos este 2x1. Comprar sin plástico y reutilizar el envase. Quizás no nos quede una despensa con una simetría perfecta. A cambio nos queda esperanza de superar la crisis climática.

  • Champú y acondicionador sólidos
¡Qué gran descubrimiento! Aunque bueno, no sé si mis abuelos me dejarían llamarlo descubrimiento. Pastillas de jabón. Sencillo. La opción de toda la vida es la opción para el futuro, las ironías de siempre. Además de venir sin plástico, una pastilla de champú sólido dura 3 veces más que una botella. Ahorramos plástico y dinero.



Cuando comento como es mi neceser zero waste la gente suele demostrar curiosidad y reticencia. "¡Qué guay! Pero, ¿eso limpia?". "Claro, es champú", suele ser mis respuesta. Aún así, las dudas son comprensibles. No me cansaré de decirlo, el marketing funciona muy bien creándonos problemas donde no los hay. Te dejo aquí cómo usar champú sólido por si te interesa.

  • Copa menstrual
Mi gran amiga y compañera. Fue mi primer paso hacia el zero waste. Llevaba un tiempo oyendo hablar de la copa menstrual, conocer el impacto de las compresas y tampones fue el empujón final que necesitaba. Ya os he contado todo sobre la copa menstrual. Hasta os he contado mi experiencia con una copa de más en el cuerpo y la otra copa en la mano. Poco puedo añadir. 





  • Cepillo de dientes de bambú
Mi primer cepillo de dientes aún existe. El tuyo también. Está enterrado en un vertedero soltando gases de efecto invernadero o se ha atragantado una tortuga con él. Saberlo me impactó, mucho. Mi primer cepillo de dientes de bambú lo tiré al contenedor del orgánico,  se ha convertido en compost o biocombustibles. Al año se venden 16 millones de cepillos de dientes de plástico en España. 16 millones menos 4. Menos todos los que hemos hecho el cambio.
No creo que sea el cambio más grande, ni el más sustancial, pero fue muy fácil. Tardé un poco en acostumbrarme, ese fue todo mi esfuerzo. Ahora cada vez que tengo que hacer algún pedido a tiendas sostenibles incluyo un cepillo de bambú para aprovechar los gastos de envío.


Estos no son los únicos productos que me ayudan a reducir mis residuos. Hay muchos más. Estos son los más básicos, los que para mi han sido más fácil de incorporar y tienen un mayor impacto. Si añadirías alguno a la lista cuéntamelo en comentarios. También te dejo el enlace sobre lo que, en mi opinión, significa el zero waste.

Hoy quería recordarme que he mejorado. Suelo centrarme en qué toca mejorar. Paso a paso. Siempre mirando hacia delante y cuando me encuentro una piedra me frustro. Hoy quería mirar hacia atrás. Quería ver los pasos que ya he dado. Aunque quede camino tenemos que valorar lo que ya hemos andado, que no es poco. Cada paso cuenta, del primero al último. Sobre todo cuando se dan en compañía.

Gracias por acompañarme,
Barby