Feminismo y Pseudociencias | ¿Por qué se relacionan?

Aunque no es algo de lo que hablo mucho por aquí, estudio la carrera de Bioquímica y este año, en mayo de 2020, me gradúo. Inevitablemente la ciencia forma parte de mi día a día. Nuestra relación ha pasado por muchos puntos, desde la adoración absoluta hasta entender que esto a lo que llamamos mundo es complejo y que con una única perspectiva te quedas a medio camino. Una de las grandes luchas que tenemos actualmente en el panorama científico es el auge de las pseudociencias y sus promesas. Muchos de los embatados que conozco atribuyen este auge a estúpidos y estafadores. En contra de nuestro venerado método científico, sacamos conclusiones de meras observaciones. ¿Dónde ha quedado el análisis?

Hoy quiero profundizar contigo sobre este auge en el contexto del feminismo. Sí, mientras estábamos hablando del techo de cristal, de minutos de silencio por las que faltan; ha crecido una vertiente feminista que recomienda dejar de ir al ginecólogo y pasarse a los baños de vapor vaginales. De esto, queridos compañeros de profesión, tenemos (en parte) la culpa los científicos. Tras soltar esta bomba me explico. 



Criticamos las pseudociencias en base a su falta de estudios completos que demuestren esos beneficios que aseguran. Sin embargo, durante años nuestros maravillosos estudios con una (supuesta) infranqueable base estadística han estado inundados de sesgo de género. El 100% de los sujetos eran hombres cis blancos. ¿La justificación? Sencilla en muchos casos, tener en cuenta el ciclo hormonal femenino dificulta los estudios; y como todos sabemos la ciencia no se trata de desentrañar paradigmas complicados (modo irónico activado). Así es como hemos llegado a un sistema sanitario  occidental en el que las mujeres mueren por infarto de miocardio a pesar de haber ido al hospital (referencia). No sabemos diagnosticar infartos en mujeres. Los síntomas son lo suficientemente diferente entre sexos como para que el sistema de diagnostico que tenemos excluya a la mitad de la población. Querida comunidad científica, la hemos cagado. Si esto os impacta, deciros que las cifras empeoran aún más si eres una mujer negra (referencia). Hemos estado buscando diagnósticos universales fijándonos en una fracción mínima de la sociedad. Aún va a más, incluso los estudios hechos con animales muestran sesgo de género, pero bueno, de estos problemas ya hablé en otro blog.

Partimos de una base muy inestable, pero aún existen más puntos que acercan el feminismo a las pseudociencias. Esos baños de vapor vaginales que he mencionado los descubrí por twitter. Una usuaria estaba pidiendo ayuda porque constantemente sufría infecciones y el ginecólogo le dijo que le tocaba aguantarse. Otra compañera  le recomendaba dichos baños. ¿Estúpidas y estafadoras? ¿Seguro? Para mi esto es una víctima. Aunque no conozco el caso y mi experiencia con la ginecología es a nivel de usuaria, me pregunto qué hubiese pasado si el ginecólogo le hubiese hablado de la copa menstrual, o al menos no la hubiese abandonado como paciente. Cuando el sistema sanitario te abandona quedas a merced del desconocimiento y estafadores.

Igual que le digo a mis compañeros científicos que no hemos estado haciendo bien los estudios, os digo al personal sanitario que no nos escucháis lo suficiente. A nivel estadístico es difícil diferenciar cuándo los infradiagnósticos ocurren por mala base científica y cuándo por mala escucha del médico. Por eso permitirme que os cuente una corta historia. Hace un año me rompí el codo esquiando. Me caí y mi familia se fue sin mi, otro esquiador paró y llamó a urgencias. Cuando vinieron a por mi me dolía el brazo entero, especialmente la muñeca, y así se lo dije a quien me llevó al hospital. Pasado el trauma del golpe en sí, me di cuanta que lo que realmente me dolía era el codo. El conductor ya había avisado de que me dolía la muñeca. Durante la hora que estuve esperando a mi familia dije mínimo 15 veces que me dolía el codo. Lo repetí, os aseguro que lo repetí. Sin embargo, todo el mundo me miraba la muñeca y me decía que estaba bien, que tenía que intentar que se me pasase el susto. Llegó mi padre a la sala de espera decidido a rescatar a su hija. "Papá, me duele el codo y no me hacen caso", fue lo primero que le dije. En 5 minutos estaban haciéndome la radiografía del codo. Gracias papá, ¿pero y si no hubieses estado ahí?

A cuantas habrán mandado a casa con sus dolores. Hace poco subí una historia a instagram contando que por fin me habían diagnosticado la causa de mis dolores de espalda. Me escribisteis 5 mujeres para decirme que vuestro médico os ha llamado exageradas y no os quieren hacer más radiografías. Lo siento. También lo siento por todo el personal sanitario que se aleja por completo de lo que estoy contando. Sé que existís, pero tenemos que hablar de este problema para solucionarlo. 

La última pregunta. ¿Por qué lo has titulado feminismo si estás hablando de machismo? Porque somos tantas las que alguna vez hemos sido ignoradas que es normal que hagamos comunidad. Sí, hay estafadores por ahí. También hay mujeres que inconscientemente están dando voz a estos estafadores. No me preocupa esa infusión que alguna recomienda porque le ayuda con dolores menstruales. Siendo sincera, yo me tomo una manzanilla cuando me duele la tripa sin tener ni idea de si funciona. Lo que me preocupa, compañeras, es que intentando ayudarnos nos hagamos daño. Los baños de vapor harían que las infecciones se multiplicasen estrepitosamente pudiendo llegar a casos muy graves.

Mi recomendación complicadamente sencilla es que quienes estemos dentro del panorama científico-sanitario tenemos que actuar frente a estas malas prácticas. A mis compañeras que llevan la sororidad por bandera, lo primero, gracias; lo segundo, mientras el sistema continue así debemos hacer lo posible por asegurarnos de que nuestro intento de ayudar no va a acabar perjudicando.

Como siempre, gracias por leerme. Sé que aquí solemos hablar sobre cómo salvar el mundo de la crisis climática, pero acabar con las desigualdades en el proceso también es importante. Un saludo y hasta la próxima,
Barby

P.S.: Aquí os dejo un estudio que muestra que la copa menstrual es segura y aquí otro sobre cómo ha ayudado a las adolescentes de Kenya no tener que abandonar su educación.

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