Crema Agria | Receta Saludable, Sostenible y Vegana

Crema Agria | Receta Saludable, Sostenible y Vegana

Cada mes al revisar las estadísticas se mantiene en el top 5 la entrada en la que analizamos el impacto medioambiental de los lácteos. Tampoco se queda atrás en visitas la receta de parmesano vegano exprés. Así que para seguir haciendo más fácil, y deliciosa, la vida sostenible hoy toca nueva receta: Crema Agria.



Ingredientes:

  • Un puñado de anacardos (aproximadamente 25 g)
  • Un puñado de almendras sin piel (aproximadamente 25 g)
  • Un chorrito de zumo de limón
  • Un chorrito de agua o de leche vegetal sin azúcar
  • Sal y ajo en polvo al gusto

Los anacardos, aunque son muy versátiles para sustituir los lácteos, son más caros y normalmente vienen de muy lejos. Por eso he querido probar a sustituir al menos la mitad por almendras del país. Si te viene mejor usa solo almendras y si te sale rico con otro fruto seco cuéntanos en comentarios.


Procedimiento

La receta más fácil del mundo: añadir los ingredientes a un vaso de batidora y triturar.


Empezad con poco líquido para ir ajustando la textura a nuestro gusto. Usando leche de soja coge más sabor a crema agria, pues es  el limón cortando la leche lo que consigue el sabor agrio.


Sírvelo con tu comida favorita como este chili de judías y soja texturizada.


Justo hoy me he topado con esta publicación en la cuenta de @mundovvegano. Por Justin y Maise comparto estas recetas. Para que cada vez haya más historias con final feliz y menos finales en el matadero.

Gracias siempre por leerme. Un saludo,
Barby
Probióticos | Opciones Veganas

Probióticos | Opciones Veganas

Hace dos semanas al hablar sobre resistencia a antibióticos y cómo evitar futuras pandemiassurgió por encima el concepto de microbiota. La microbiota, o el microbioma, se compone de todos los microorganismos que habitan dentro de nosotros. Mantenemos una relación mutualista. Para recibir hay que dar. Nosotros principalmente les aportamos alimento y a cambio ellos producen vitaminas y nos protegen de posibles patógenos. Esta relación, como cualquier otra, hay que cuidarla. ¿Cómo? Básicamente consumiendo prebióticos y probióticos. 

Los prebióticos se refieren a la fibra de lo que comemos, el alimento favorito de nuestras bacterias. A su vez los probióticos corresponden a cuando tomamos directamente las bacterias. Se habla mucho del yogurt de vaca como fuente de probióticos, pero hay muchas más opciones. Vamos a ver unas cuantas.


Aviso, este contenido está pensado para aportar opciones veganas con probióticos. Si tienes alguna dolencia y crees que los probióticos te ayudarían primero acude a un profesional sanitario que te aconseje.

Yogures y quesos, fermentados y veganos. Quizás te pille por sorpresa pero los yogures veganos tienen probióticos. Esa es la diferencia entre yogur y postre. Para asegurarte de que es un yogur solamente tienes que leer los ingredientes y buscar que ponga "fermentos ...". Igual con los quesos veganos. Los artesanos, los más ricos, son fermentados.



Incluso puedes prepararlos caseros. Yo hace poco me animé y estoy formando un imperio de yogures de avena. La magia de los probióticos, se multiplican. Haces una tanda y del último sacas otra tanda.



Encurtidos.  Aceitunas, pepinillos, cebolletas... Un tentempié delicioso y alto en probióticos. Así de sencillo. La cantidad de probiótico es mayor cuando el encurtido no lleva vinagre. Aún así, si te gustan más con vinagre, como me pasa a mi, opta por esa opción. La comida es salud, pero también disfrute. No lo olvidemos.

Hortalizas fermentadas. Chucrut, kimchi, calabacín fermentado... Quizás suene raro, pero es porque no lo has probado. En el libro de recetas No Matarás de Reinas y Repollos hay una sección entera dedicada a los fermentos que ha revolucionado mis meriendas. Solo te digo que: hummus con calabacín fermentado es la apuesta ganadora.

Tempeh, el primo perdido del tofu. Es un alimento que se consigue con la fermentación controlada de alguna legumbre y/o grano. El más tradicional es el de soja, pero también son comunes los de garbanzos y guisantes. Tiene un sabor peculiar, fuerte. Puede que lo odies, que te encante o que tengamos que aprender a cocinarlo a nuestro gusto. En cualquier caso es una muy buena fuente de proteína y probióticos (hay que cocinarlo poco para no matarlos).

Rodajas de tempeh con arroz y verduras
Miso, un condimento singular. El miso se utiliza mucho en la cocina asiática y cada vez se está abriendo más camino en occidente. Algunos llevan grasa de pescado, cuidado con eso. Pero no te preocupes, hay muchos sin productos animales. Yo la verdad que le tengo muchas ganas a este ingrediente. Aprender a cocinar comida asiática es mi nuevo reto.

Bebidas fermentadas, nada como unas burbujas. La kombucha se ha puesto muy de moda, pero no es la única. El kefir también tuvo su momento de fama y se mantiene bastante. En este caso te diría también que cuidado, no nos forcemos tampoco. No hay que forzar el paladar a la bebida del momento. Yo tomo kombucha cuando salgo a cenar fuera porque me gusta más que cualquier refresco. También me encanta el tepache que prepararan mis amigas. Marina y Sergio, estoy esperando con muchas ganas que podamos repetir.



Probióticos en sobre, sencillo. Hay veces que necesitamos directamente un suplemento de probióticos, el ejemplo más común es cuando nos recetan un antibiótico. También se recetan para ciertos problemas intestinales. A mi me gusta coger la opción en sobre ya que las cápsulas a veces son de gelatina animal.



Como ves hay opciones veganas de probióticos, tanto alimentos como suplementos. Me gusta hacer estas recopilaciones porque a veces el contexto cultural o de marketing hace que recordemos solamente una opción. Otra que puede interesarte es: proteínas vegetales más allá de las legumbres

Como siempre gracias por entrar al blog. Un saludo,
Barby

Tofu Revuelto | Desayuno Proteico estilo Huevos Veganos

Tofu Revuelto | Desayuno Proteico estilo Huevos Veganos

¿Desayunáis todos los días? Yo he pasado por varias épocas con este tema. Según el hambre con la que me despierte me preparo unas gachastortitas de avena, tostadas... o meto fruta y cacahuetes en mi mochila para más adelante. Eso sí, me he dado cuenta que en épocas que practico más deporte tengo antojo de un desayuno salado y potente. Aquí viene el tofu revuelto a mi rescate.


Ingredientes:
  • Tofu: tanto como hambre tengas, 125g es una ración aproximada, pero yo me suelo acerar más a 200g.
  • Cúrcuma: le da el toque amarillo tipo huevos revueltos, pero si no te gusta omítela, aunque esté blanco puede tener mucho sabor.
  • Sal negra del himalaya o kala namak: es una sal que de casualidad tiene un sabor muy parecido al huevo. Se puede sustituir por sal común (mejor yodada), pero es realmente sorprendente el sabor a huevo le da al tofu.
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Mezcla de especias recomendada 1: además de las anteriores, pimienta negra, perejil y ajo en polvo.
  • Mezcla de especias recomendada 2: pimienta, comino, pimentón dulce, oregano.
  • Mezcla de especias recomendada 3: pimienta y curry (que ya es una mezcla).
Preparación:

Desmigar el tofu con las manos y añadir a la sartén.  Haz los tríos tan grandes como te gusten los trozos de huevos revueltos.


Añadir la mezcla de especias que más te guste e ir removiendo con el fuego en medio-alto. Mi recomendación es que añadas las especias poco a poco y vayas probando. Así puedes ajustar a tus gustos.


Si quieres que quede más jugoso añade un poco de agua.


El tofu revuelto puedes mezclarlo con muchas cosas. A mi lo que más me gusta es añadir tomate y espinacas (acelgas en su defecto) a la sartén y acompañarlo de unas tostadas de aguacate. Un desayuno o brunch bien potente y equilibrado.


Con esta imagen de Tras los Muros resumo porque prefiero el tofu a los óvulos no fecundados de gallinas, aunque quizás deberíamos hablar en profundidad sobre el tema. Hasta entonces cuéntame si eres más de desayunos salados o dulces.   

Un saludo,
Barby